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GEOS (España)

Creado en 1978 siguiendo el ejemplo del GSG-9 alemán, el GEO nació para luchar en medios urbanos contra el terrorismo y para intervenir en todas aquellas acciones criminales (especialmente toma de rehenes) para las que requería un equipo muy especial. Están especialmente preparados para misiones de escolta y protección de personalidades y el control de zonas especiales.
El Grupo Especial de Operaciones (GEO) del Cuerpo Nacional de Policía ha desarticulado 35 «comandos» de bandas terroristas y ha rescatado a 400 personas que habían sido secuestradas o tomadas como rehenes.


 

Sirva esta entrevista para ilustrar sus capacidades:

Suenan dos explosiones secas y, de manera simultánea, caen las dos puertas. Seis «geos», con su uniforme negro y armados cada uno con una pistola, entran al grito de «alto, Policía». Suenan unos disparos que se hacen interminables y la cabeza de las dos siluetas, que aparentaban ser las de dos terroristas que estaban detrás de nosotros, como vigilándonos, aparecen agujereadas como un colador. Todo ha ocurrido en cinco segundos y los dos «rehenes», han sido rescatados.


 

No resulta difícil imaginar el efecto que en terroristas y otro tipo de delincuentes produce la acción del GEO. Algunos, no pueden controlar los esfínteres y defecan con la ropa puesta. En cualquier caso, el grado de desconcierto que sufren estos individuos resulta fundamental para el buen comienzo de las pesquisas policiales.


 

El GEO armoniza dos cuestiones importantísimas: equilibrios intelectuales con capacidad medida para la acción. Y por eso ha hecho tantas y tan importantes operaciones, con un coste mínimo en vidas. Tras veinticinco años, estamos en condiciones de reafirmar la utilidad del GEO y también ante la aparición de nuevas formas de delincuencia».


 

Para hablar del GEO hay que contar sus operaciones. Detrás de las frías cifras ¬desarticulación de treinta y cinco «comandos» de bandas terroristas, la mayoría de ellos de ETA; y un total de cuatrocientas personas, secuestradas o tomadas como rehenes, liberadas ilesas¬ está el trabajo meticuloso y la coordinación perfecta. En el GEO, no quieren «Rambos», agentes que gusten de actuar por su propia iniciativa. El que no sirve para integrarse en un equipo, sobra.


 

Prueba de la limpieza con la que operan ¬resulta fundamental capturar al delincuente con vida por la información que puede facilitar¬ es que sólo tres intervenciones han finalizado con la muerte de alguno de estos individuos.


 

Relatar todas estas operaciones sería interminable ya que en cada una de ellas hay aspectos interesantes que reseñar. Recordamos como una de las acciones más peligrosas, la desarticulación del «comando Matalaz» de ETA, cuyos integrantes, por cierto, tuvieron que ser puestos en libertad porque la Audiencia Nacional no llegó a juzgarles en el plazo máximo de cuatro años que fija la ley. «Un agente de la unidad (cuenta el jefe del GEO) se hizo pasar por otro compañero del Cuerpo del que sabíamos que era objetivo de la banda terrorista. Durante más de un año, todos los días, hasta que entró el comando, viajó con el coche del policía amenazado de Baracaldo, donde vivía, hasta el cuartel de Basauri, y vuelta. Cuando aparecieron para poner una bomba, en junio de 1991, los etarras fueron detenidos».


 

También tuvo una larga duración en el tiempo la desarticulación del «comando Donosti», que había entrado en España en plena «tregua». Durante meses, agentes del GEO, en estrecha colaboración con sus compañeros de Información, vigilaron a los «liberados» y a los «laguntzailes». La detención en Francia del cabecilla José Javier Arizcuren, «Kantauri», provocó que los pistoleros trataran de huir. Vano intento. Los «geos» los arrestaron, en plena calle, y sin pegar un solo tiro pese a que los etarras iban armados.


 

Una de las facetas más espectaculares del trabajo del GEO es el asalto a barcos en alta mar. El creciente problema del narcotráfico obligó a esta unidad a especializarse hace seis años, cuando se lo requirió la Brigada Central de Estupefacientes, en esta difícil materia, en la que el más mínimo fallo puede suponer la pérdida de un agente. O el fracaso de la operación, si los delincuentes se aperciben de la presencia policial y arrojan la droga al mar.

Una de las acciones más espectaculares fue el apresamiento del «Tammsaare», en julio de 1999, dentro de la «operación Temple» dirigida por el juez Baltasar Garzón.

Uno de los asuntos que preocupa a la opinión pública española es el de la presencia en nuestro país de delincuentes, con un alto nivel de entrenamiento militar ¬por haber participado en recientes conflictos bélicos¬ que constituyen auténticas mafias. El director general de la Policía señala, a este respecto, que el GEO «está especialmente capacitados para atacar, desde su conocimiento y profesionalidad cualquier tipo de nueva delincuencia.

El jefe de la unidad añade que el «GEO está evolucionando permanentemente, como toda la Policía. En los primeros momentos, la misión primordial del GEO era el terrorismo. Ahora continúa el terrorismo, aunque en menor volumen, y lo que va aumentando es la lucha contra la delincuencia organizada, las mafias. En cualquier caso, nosotros le damos siempre a los delincuentes el tratamiento de máxima peligrosidad. Es la ventaja del GEO, que siempre vamos al 110 por 100 pensando que es el más malo del mundo. Que luego lo es, lo hemos tratado como tal; que es un poquito menos malo, mejor. El hecho de que esos delincuentes hayan recibido entrenamiento militar, o que tengan una especial preparación, nos obliga, evidentemente, a esmerarnos, pero no plantea un problema especial».


 

Hace siete años, se comenzó a potenciar en la Policía el asunto de la lucha NBQ. Se consideró si esa especialidad la debería tener el GEO o encajarla dentro de otro servicio. Finalmente, se decidió ubicarlo en Desactivación de Explosivos (TEDAX), con quien colaboramos. En casos determinados, nos prestan sus equipos, entrenamos con ellos, pero son ellos los que tienen los medios técnicos para esa lucha concreta.
Una pregunta obligada, después de los ataques terroristas del 11-S contra Estados Unidos, es la de si existe la posibilidad de asaltar aviones en vuelo para evitar que puedan ser estrellados contra objetivos concretos. Se han hecho muchas películas en las que se ven este tipo de escenas. La contestación del jefe del GEO es lacónica: «Si es posible, desde luego no lo vamos a contar».

La entrevista se desarrolla en una de las salas del cuartel del GEO, en la que se conservan recuerdos de distintas operaciones, como el fusil, con mira telescópica, con el que un «comando» de ETA pretendía asesinar a Su Majestad el Rey en Palma de Mallorca. Los terroristas fueron detenidos por agentes de esta unidad. Un extraño artilugio, hecho de madera, cables y alambres, aparece sobre una repisa. «Se trata ¬explica Rafael¬ de un temporizador artesanal que había fabricado un miembro de los GRAPO que fue detenido en Barcelona en 1985. Este individuo negaba que tuviera útiles para atentados en su casa cuando su hijo, de corta edad, se presentó con el temporizador en la mano y nos dijo: Esto lo ha hecho mi papá ».


 

En esta unidad, huyen de supuestos como el de la película «Juegos de guerra», cuando se confiaba a un ordenador el lanzamiento de misiles. El protagonista es el hombre. «En algunas operaciones, hay que sincronizar el disparo de varios agentes sobre distintos objetivos. No puede haber un fallo, nadie se puede adelantar ni retrasar. El responsable de la acción centraliza la información en un pequeño ordenador. Los agentes comunican que tienen al objetivo visto y apuntado y es ese director el que da la orden. Los que disparan son los agentes. Hay un sistema para que el tiro se produzca automáticamente, pero no nos gusta».


 

El espíritu de servicio y de abnegación que reina en el GEO se respira en todo momento. Los agentes son conscientes de la importante misión que tienen encomendada y están siempre dispuestos a llevarla a cabo. Aunque a veces bromeen con ese espíritu. Uno de los policías de esta unidad, a la que pertenece desde su fundación, sufrió una herida en una acción y parte de uno de los dedos de una de sus manos quedó inutilizado, insensible. Cuentan cuando se recibe alguna visita, incluida la del ministro del Interior, hace un comentario del grado de sacrificio de sus hombres, de su alto nivel de entrenamiento, que les lleva a poder aguantar la llama de un mechero durante más de un minuto. Nadie se lo cree y el jefe del GEO llama a este agente que deja boquiabiertos a los visitantes. Y después lo aclara todo.

Los miembros de esta unidad son, como todos, sensibles al dolor, a los fracasos, a las operaciones fallidas ¬pocas¬, pero saben que sus éxitos pertenecen a todos los españoles. ¿Quién, ante una situación de secuestro, de toma de rehenes o de cualquiera otra acción criminal que requiera su intervención, no desea ver a entrar a un «geo», con su uniforme negro, el casco y chaleco antibala, con el subfusil HK MP5 dispuesto al disparo? Sólo los terroristas y demás delincuentes reniegan de su presencia, sobre todo cuando perciben que el puntero láser del HK está fijo en su frente.


 

Operaciones en el Extranjero

En 1986 se produce el reconocimiento diplomático de España del Estado de Israel y eso genera tensiones en los países árabes hacia el gobierno de Felipe González. Se decide enviar equipos de GEOs a la mayoría de esos países.
4 agentes llegan al aereopuerto de Beirut, les estan esperando en dos todo terrenos, un traductor, el vicecanciller de la embajada española y su hermano.


 

Tienen que recorrer la que en esa época era la carretera más peligrosa del mundo, la que comunica el aereopuerto de Beirut con el sur de la ciudad, atravesando los campos de refugiados de Burj el Barajne, el barrio del mismo nombre y pasando cerca de Sabra y Chatilla.
En la actualidad esa carretera es tan solo la del aereopuerto, los nefastos recuerdos de vionecia y los secuestros ya estan en el pasado, hace unos años se hicieron unas grandes obras de ingienería y dicha carretera es una autopista muy moderna que ya no cruza por esas zonas tan peligrosas.


 

Los guerrilleors chiíes de AMAL (que en árabe significa esperanza) estaban esperando al convoy de la embajada española. Esa operación era muy seria y todos los de AMAL llevaban AK, varios RPG, granadas de mano y una ametralladora pesada. El lider de AMAL, Nahib Berri tenía buenas relaciones con el embajador de España en el Líbano: Sr. de Arístegui, que murió de un atentado cometido por Hizbollah, cuando dispararon varios cañonazos a la embajada española en Beirut. Era un gran diplomático, perfecto conocedor de la complicada situación del Líbano y respetado y admirado por AMAL, los drusos, los cristianos e Israel.


 

Los reflejos y la profesionalidad de los GEOS, consiguieron evitar algo mucho peor, 3 de ellos y el traductor lograron escapar bajo una lluvia de balas de aquella emboscada que había sido preparada con precisión casi militar.
Dos funcionarios de embajada y el cabo del GEO; Pedro Antonio S. A. fueron retenidos durante 33 días. El cabo demostró una gran profesionalidad y no reveló detalles de la operación. Al frente de la negociación para liberar a los 3 secuestrados jugó un exitoso papel el embajador español.


 

UNIFORME

El conocido mono negro, que todos hemos visto a los cucarachos en alguna partida y a los que sirva este artículo de homenaje. Además del mono negro, el pasamontañas, gafas tácticas y guantes. También suelen llevar un casco negro de kevlar que no es en nada parecido al usado por los SWAT americanos, como podéis ver en las fotos.