Implicación Necesaria 2

En un entorno totalmente hostil, tanto a nivel de juego como climatológicamente hablando, la organización encargada del ejercicio Implicación Necesaria 2 nos estaba esperando en un parking aislado en las cercanías del municipio de Valdegovía (Álava). Cerca de la media noche y junto a nuestros viejos camaradas del Grupo Airsoft Rioja y Marine Recon Asturias, procedimos a equiparnos para tan esperado ejercicio bajo una lluvia leve pero constante.




 

Una lluvia prevista para todo el fin de semana y que nos obligó a portar prendas especiales para aislarnos de cualquier inclemencia meteorológica, que aumentó la carga de nuestras ya pesadas mochilas.

Allí abandonamos nuestros vehículos particulares y fuimos trasladados hasta el Cuartel General en un furgón cerrado, donde nos esperaba el grueso de la organización para instruirnos sobre nuestra misión en el ejercicio (que a posteriori no se parecería en nada a lo que realmente aparentaba en un inicio…). Tras las oportunas explicaciones, aclaraciones de dudas, etc., los tres equipos que formábamos el bando fuimos desplazados en vehículos 4x4 hasta tres zonas distintas de operaciones que conformaban juntas la frontera que debíamos patrullar con el fin de interceptar las incursiones de tropas procedentes del país “Negro”.



Sabíamos que en frente teníamos a equipos competentes como De Oppresso Liber, Special Airsoft Group, Airsoft Bilbao, etc. miembros de la F.E.A. y de un club selecto de gente que vemos el airsoft desde un punto de vista más aventurero, por definirlo de alguna manera. Se nos dio la orden de bajar del vehículo en una zona abierta del campo, donde una sección de la organización estaba perimetrando la zona para que pudiésemos desplegarnos con total cobertura. Ocupamos su lugar, nos despedimos y pusimos en marcha el operativo.




 

Dicen los chinos que lo que comienza con lluvia tiene el éxito asegurado… Así comenzó y terminó esta aventura. Nuestro navegante puso rumbo hacia nuestro primer objetivo. Una población que debíamos rodear y vigilar, cercana a la frontera, para avisar al mando central de cualquier incursión enemiga. Dado lo intrincado de los montes y debido a la imposibilidad de usar los visores nocturnos, puesto que no había luna ni iluminación de ningún tipo, decidimos seguir un camino directo al pueblo




 

para tomar posiciones lo antes posible, puesto que sabíamos que el enemigo ya estaba desplegado y operando desde sus bases al otro lado. Así, cargados de material de escalada, de evacuación sanitaria (camilla de combate) y todos nuestros pertrechos, marcamos un buen ritmo que nos dejó cerca de nuestro destino en poco tiempo, salvando alguna falsa alarma que nos retrasó un poco ya casi llegando al destino.




 

El pueblo estaba en calma y no había luces en las casas. Tan sólo se podían escuchar algunos ladridos lejanos. Decidimos cruzar el pueblo por la derecha, zona más llana y teóricamente más accesible, puesto que el lado izquierdo estaba formado por zonas muy inclinadas y escarpadas. Tras cruzar un prado lleno de “minas” de vaca que nos hacían resbalar cada dos por tres, los perros guardianes de varios caseríos nos impidieron proseguir, por lo que tuvimos que deshacer el camino e intentar el acceso por la parte más inclinada. Para ello, tuvimos que internarnos un poco en el pueblo para poder alcanzar un camino que ascendía hacia zonas más seguras. Bajo la lluvia y una vez fuera de la luz de las farolas del pueblo, decidimos descansar un poco y protegernos del intenso viento que se levantó para recibirnos. Descanso breve para evitar contactos civiles y que nos llevó a la zona alta que era nuestro objetivo… y nuestro suplicio. Allí arriba nos esperaba un mar de barro, que tuvimos que rodear como pudimos para encontrar un lugar a cubierto donde poder establecernos hasta que se hiciese de día y poder iniciar nuestra vigilancia de la zona. Imprescindibles los aislantes del suelo y las fundas vivac para los sacos, que nos permitieron dormitar protegidos del viento y del agua.



Nos despertaron las campanas de la iglesia. En la zona que habíamos elegido para descansar, sabíamos que ni el más diestro de los enemigos podría encontrarnos y a la vez dominábamos todo el valle con nuestros prismáticos. Nuestra información era simplemente la de proveer de información al mando y con ese fin actuábamos. Mientras al resto de secciones de nuestro bando se les había asignado un sector de vigilancia, a nosotros nos correspondían tres.




 

Nos encontrábamos en el situado más al sur y, tras un desayuno caliente, pusimos rumbo al norte atravesando los inmensos bosques que, gracias al flecktarn, nos hacían prácticamente invisibles. Siempre desde las alturas podíamos barrer todo el valle en busca de posibles movimientos enemigos, aunque sólo divisábamos a los lugareños en sus quehaceres diarios.

Sin más novedades hasta entonces, proseguimos nuestro camino hacia el norte, al sector 2 o intermedio, donde decidimos instalar una base de patrullas desde la que operar las próximas horas. Tan bien oculta estaba, que ni un avezado cazador (furtivo) fue capaz de dar con ella al pasar al lado de la misma. Desde nuestro improvisado campamento de ponchos y bashas, barrimos el sector sin novedad, informando periódicamente al mando del que dependíamos, cuando había cobertura para hacerlo, que era casi nunca. Unas vistas preciosas, por cierto, desde este puesto, desde el que se controlaba la parte central del valle. Suponíamos que el enemigo debía de estar al otro lado esperando o que estaban realizando largos rodeos para evitar nuestra vigilancia.



Justo cuando estábamos terminando de comer, recibimos un mensaje del mando central que nos emplazaba a trasladarnos urgentemente a un punto abierto del valle, donde reunirnos con varios miembros del mismo para recibir nuevas instrucciones. Con las botas cargadas de un barro imposible de eliminar ni con palos y que nos lastraba el paso, conseguimos bajar al valle y reunirnos con el mando en las coordenadas indicadas, no sin cometer algún error de concentración, dado el relax que estábamos experimentando durante toda la pacífica jornada y que se corrigió de inmediato… (al final os explicaréis el por qué de este tipo de conductas…)




 

En el punto acordado, se nos informó que debíamos realizar una operación de infiltración en las líneas enemigas, vestidos de civil y de la cual no se haría responsable nuestro país, es decir, que estaríamos solos para todo, no asegurándose nuestra extracción ni ningún otro punto importante (descanso, comida, etc). Pertrechados con ropas totalmente civiles y sólo portando las pistolas, nos recogieron dos vehículos 4x4, a cuyos conductores ordenamos nos dejaran en las coordenadas que decidimos nos serían más útiles para acercarnos al HQ enemigo, cuya localización era nuestra prioridad. Para ello, desembarcamos en un Convento lleno de turistas, seteros y alberguistas con quienes nos confundimos y cuyas rutas aprovechó nuestro binomio de exploradores para acercarse al objetivo. La interacción con la población local fue muy importante, puesto que nos desvelaron la localización aproximada del mismo sin necesidad de exponernos, pese a estar al alcance de las marcadoras de sus vigías, que no sospecharon de nuestros exploradores-seteros.



Una vez de regreso y reunidos en el bar del albergue, ante la imposibilidad de contactar con el mando u otras unidades aliadas, decidimos tomarnos un respiro y rehabituallarnos por si las moscas con productos típicos de la zona. Tras reiterados intentos fallidos de tomar contacto con nuestros mandos, decidimos marchar a pie hasta el pueblo más cercano para ver si desde allí era posible ese contacto.




 

Con la incesante lluvia, el viento y la mala cobertura telefónica, nos fue imposible contactar con el mando hasta las nueve de la noche (habíamos llegado sobre las tres de la tarde) y las horas se hicieron eternas refugiados en el único bar que tenía el pueblo, con la impresión de que estábamos en terreno enemigo, que podía aparecer una de sus patrullas en cualquier momento y de que no estábamos siendo útiles allí parados. El cansancio y la apatía hicieron presencia, la sensación de abandono lo completó todo y decidí que había que volver a la acción independientemente de intentar contactar con el mando central: asaltaríamos el HQ enemigo. Los dioses nos fueron afortunados durante unos minutos y pudimos contactar con una de nuestras secciones (Marine Recon Asturias), que estaba operando por nuestra zona y con la que intentamos coordinarnos para realizar una acción conjunta que no llegó a tomar forma por “casualidades” del juego…

Sobre las diez de la noche, nos dividimos en dos trinomios. El primero simularía ser gente del camping cercano al HQ e iría hablando en alto y alumbrando a todos lados con las linternas. El segundo trinomio iría por detrás a oscuras observando lo que el primero seguramente no vería. Así lo hicimos. Subimos hasta lo alto del monte, a oscuras, e iluminando en todas las direcciones a ver si detectábamos algún vigía, cosa que no sucedió, así que decidimos volver a bajar. Fue entonces cuando nuestra segunda línea detectó la luz verde de los visores nocturnos y paramos para organizar la entrada al HQ enemigo. La primera y escandalosa línea entraría buscando a un campista despistado y la segunda se apostaría lista para eliminar a cualquiera que ofreciese resistencia… Dicho y hecho. La primera línea se internó hasta el mismo centro del campamento enemigo, charlamos con ellos y salimos tras cerciorarnos de que no había actividad hostil en la zona.

Contactamos con nuestra patrulla más avanzada compuesta por Marine Recon Asturias y decidimos reunirnos en el convento para solicitar la extracción final, que se realizó sobre la media noche del sábado y dio fin a nuestra aventura.

Pero, ¿y el resto de jugadores?. Airsoft Bilbao, organizador de este evento, tuvo a bien desarrollar un tipo de evento no visto hasta ahora y que superaba nuestras expectativas. El evento paralelo que se desarrolló junto al “oficial” que todos conocíamos tenía como misión provocar la caída de los mandos de cada grupo, la desmoralización de la tropa y la pérdida de motivación. Un experimento psicológico basado en el “fuego seco” que puso a prueba la consistencia de todos los equipos hasta que no se pudo proseguir. jugando.

Para sorpresa nuestra, ¿los objetivos se habían cumplido?. Efectivamente, tras multitud de horas de vigilancia sin novedad, o de misiones que nunca acababan en nada concreto, la saturación de información que no tenía ninguna utilidad, el cargar con material múltiple (algún equipo como Airsoft Special Group iba pertrechado con equipos de buceo en las mochilas que nunca llegaron a usar), el que los mandos no supieran cuáles eran los objetivos ni la manera de proceder, o que de repente se ordenasen tres misiones seguidas que eran imposibles de llevar a cabo… a lo que podemos sumar la dureza del terreno y de las condiciones climáticas. Todo ello, y solo se puede hacer uno a la idea habiéndolo vivido en persona, hizo que uno tras otro, los equipos fueran buscando el descanso físico y mental, hasta que pudo más la apatía que las ganas de una acción que nunca llevaba a un fin definido, durante las 24 horas ininterrumpidas que duró el “experimento” físico, psíquico y emocional (como así lo definió la organización).



Tras el descanso merecido en lugar seco y caliente, el domingo amaneció con nuevas luces para todos. Tras una reunión de todos los participantes con la organización para las oportunas explicaciones de lo que había sido realmente el evento (para sorpresa de todos), de atar cabos unos y otros, de compartir las experiencias vividas con nuestros compañeros de equipo y de bando, la organización nos facilitó un lugar donde poder ducharnos y volver a sentirnos vivos.




 

Gracias al Excmo. Ayuntamiento de Valdegovía (Álava) que cedió el polideportivo municipal y sus instalaciones a Airsoft Bilbao, pudimos asearnos y sentirnos otra vez sobre la tierra de los mortales. Un municipio que ha dado ejemplo, una vez más como tantos otros, cediendo sus terrenos municipales para nuestro disfrute y apostando por el Airsoft como forma de reactivar su economía, de fomentar el turismo en la zona y de darse a conocer. Desde el UAK queremos dar las gracias a la organización y al Excmo. Alcalde del municipio y a su población por la acogida recibida, incluso en los peores momentos siempre hubo algún paisano echando una mano y ofreciendo su colaboración.




 



Tras la ducha, se nos condujo al restaurante del camping del municipio, donde nos ofrecieron un suculento desayuno que repuso fuerzas y relajó definitivamente cuerpo y mente. Desayuno que abrió el tiempo de la tertulia, de compartir experiencias y de reencontrarse con viejos amigos, como todo buen tercer tiempo que se precie.

Nuestro reconocimiento a los equipos asistentes de la F.E.A.: De Oppresso Liber (Jaca), Defensores (Zaragoza), Airsoft Special Group (Guadalajara), Grupo Airsoft Rioja (Logroño), Marine Recon Asturias (Oviedo), Airsoft Bilbao (Bilbao) y de otro que pronto formará parte de la misma: Tercio Viejo de Cartagena (Madrid).

No quisiera finalizar sin agradecer a mi equipo, el U.A.K., su trabajo y su esfuerzo por mantener el tipo durante el evento. Una vez más, los últimos en salir.