Ironman 2



4:00 a.m. El polideportivo de la población de la Foz de Morcín nos recibe entre una llovizna insistente que kilómetros atrás se tornó en diluvio universal. Imploramos para que no nos alcance en este valle, lo que haría tremendamente dificultoso nuestro trabajo. Allí recibimos la orden de patrulla y nuestra misión en la misma: contactar y encontrar a otra unidad aliada que ya está desplegada.

5:00 a.m. Dos vehículos se desplazan por pronunciadas pendientes con los pertrechos y el personal del UAK en su interior. Estamos ascendiendo las cumbres que rodean el valle donde se halla la Foz de Morcín, en Asturias y que serán el teatro de operaciones de la Ironman 2, ejercicio táctico y técnico organizado por la Asociación Federada Marine Recon Asturias los días 29 y 30 del pasado abril.



La intensa niebla impide que la luna nos ilumine y los vehículos tienen que circular con precaución. El ascenso termina donde acaba el asfalto, entre unas pocas casas de montaña donde se nos deja para comenzar con el ejercicio. La luz de unas farolas nos sirve para programar la ruta en el mapa que ha de llevarnos hasta la patrulla encargada de entregarnos la munición (puesto que sólo vamos con dos cargadores “real” llenos).




 

Nos adentramos en la oscuridad del bosque cantábrico y la niebla nos envuelve por completo. Tomamos una ruta de ascenso para evitar la ruta “lógica”, pero que también es muchísimo más larga. Un intento tras otro por proseguir se ve frustrado por las alambradas de espino de las cercas ganaderas. Ante esa tesitura y pese a que la otra patrulla estará esperándonos, el mando decide parar y descansar hasta que la luz del día nos oriente, ya que con esta niebla ni nuestros visores nocturnos son de ninguna utilidad.



6:50 a.m. La luz del día comienza a abrirse camino entre el manto de nubes que nos rodea. La orden de evitar ser vistos por la población civil nos impide volver atrás, por lo que nuestro navegante en esta ocasión, Hooten, nos abre camino entre las cercas ganaderas, que una tras otra nos van llevando, entre un mar de barro y humedad, hasta nuestro punto de encuentro.




 

10:30 a.m. Tras varios contactos infructuosos con nuestra patrulla de municionamiento, desplegamos una patrulla avanzada para intentar hacer presencialmente lo que nuestras radios no son capaces de hacer con semejante cortina de niebla. Una vez reunidos con los amigos del Tercio Viejo de Cartagena, nos pasan el mando de la patrulla y nos dirigimos hasta la cima de una cota, que se les había asignado asegurar, la cual domina los caminos principales más cercanos, pero que tampoco vemos porque las nubes no tienen intención de dejarnos su lugar. Así, montamos un perímetro de seguridad cuando empieza a hacerse real lo que nos temíamos: niebla + lluvia. Una lluvia que ya no nos abandonaría en el resto del día, con distintas intensidades.



12:15 a.m. Ante la imposibilidad de mantener el contacto con más unidades aliadas vía radio o con el mando central, decidimos movernos, pero es justo en ese momento cuando llega un mensaje de que hemos de descender tres kilómetros lineales para intentar localizar a un piloto derribado en cotas más bajas.




 

Organizamos la sección, ahora formada por 11 personas, y emprendemos un descenso verdaderamente infernal hacia cotas más bajas y siguiendo un pequeño valle que se convirtió en una trampa mortal de barro y agua. Una verdadera odisea de barro, más propia de tierras selváticas tropicales que del norte de España.
A medida que descendíamos se abría el horizonte y se nos mostraba la inmensidad de los valles asturianos, perfectos para nuestro flecktarn. De repente, se comunica un contacto al frente de la columna y permanecemos detenidos hasta que están suficientemente cerca como para que nuestro apoyo abra fuego de contención con la minimi.



Recibimos fuego del frente, por lo que la retaguardia, formada por el resto del UAK, asciende por la derecha en un intento de flanquear y hacer retroceder o abatir a quien allí estuviese. El follaje era denso y el flanqueo fue lento para observar los movimientos y la situación de los tiradores. Una vez localizados, se trasladó el apoyo hacia zonas altas donde se utilizó para barrer la zona y acabar con los tiradores… pero…




 

-¿Sois de Charlie?- se escucha entre la espesura. Un silencio sepulcral reina en la zona.

-¡Joder, somos del mismo bando!- gritan desde el frente, desde donde van apareciendo los Black Ronin y los Guardianes de Silva.

14:20 p.m. Sin dejar que decidamos qué hacer o qué no, puesto que el mando no sabía realmente cuál era la siguiente misión (puesto que por lo visto el piloto ya había desaparecido) comienza lo que era la secuela del Diluvio Universal. Un diluvio que no paró ya hasta el final del evento.



Montamos una basha cerca de un cobertizo para intentar refurgiarnos del temporal, pero éramos demasiados para protegernos allí debajo todos. Así, se decide ir al punto de extracción, puesto que tras más de 12 horas para algunos de los allí presentes, la situación ya es insostenible, tanto a nivel de equipo como de equipamiento.
El punto de extracción se halla… justo por detrás de donde habíamos venido. Eso supone una subida infernal que empeora la incesante lluvia, que cada vez va a más para nuestra sorpresa. La columna de más de 20 personas inicia el ascenso, lento, pausado y que obliga a efectuar varias paradas para orientarse y reponer fuerzas a los allí presentes. Nadie que no haya estado allí se imaginará el manto de agua que nos cubría permanentemente.




 

16:00 p.m. La lluvia nos abandona y vuelve la niebla. Desde el punto más alto que había sido nuestra base por la mañana, iniciamos el decenso hacia el pueblo, una vez el mando central nos comunica que no hay más misiones. Sacando fuerzas de flaqueza, se inicia la peregrinación de varios kilómetros que desemboca en el pueblo donde se nos había dejado la noche antes. Allí reponemos fuerzas y se inicia el descenso final por la carretera que desciende brutalmente desde la montaña hasta el pueblo y que finaliza en el polideportivo donde nos habíamos cambiado la noche anterior.





Con el equipo calado, así como parte del equipamiento no preparado para el agua (no así las botas, la mochila o la membrana de goretex interna) nos trasladamos hasta nuestra casa rural, donde una ducha y un breve descanso nos permiten asistir al frugaz picoteo ofrecido por el Excmo. Ayto. de Morcín en el polideportivo, donde la organización procede a entregarnos el parche del evento y a sortear los obsequios ofrecidos por la revista 020 Magazine y G&G Armament a través de su distribuidor Skyway.

Tras un breve tercer tiempo allí, nosotros, junto a Defensores de Zaragoza y el GAR de la Rioja nos desplazamos hasta la casa rural, donde iniciamos nuestro particular tercer tiempo al que se unió parte de la organización horas más tarde. Ya el domingo bien descansados, junto a parte de la organización nos regalamos una buena comida en Oviedo que finalizó nuestra presencia y participación por tierras asturianas.

Pusimos nuestro equipo y equipamiento al límite una vez más y respondió satisfactoriamente, como no podía ser de otra forma. Seguimos aprendiendo evento a evento y disfrutando de nuestra gente.



Acceso a la galería externa. También se puede acceder por medio del Iphone, descargando la aplicación mobilemegallery del Apple Store.